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22 de setembro de 2009

El profesor dentro de clase puede ser un LÍDER o un DICTADOR



Acabé de leer un artículo, cuyo autor se llama José Luis González Palma, y que intitula: ¿YO, TÚ, ÉL, O NOSOTROS LOS DOCENTES?. Eso me indica que no estamos solos, los profesores que deseamos compartir nuestras experiencias y aprender de la de los otros. Es una tarea que siempre me he propuesto, desde el inicio de mi trabajo como profesor de español, pues no hay mejor forma de aprender, que con los más experientes, o con aquellos que ya pasaron por las situaciones que uno va a pasar, cuando se inicia en este camino.

Recuerdo muchos colegas, con años de experiencia dando clases, dándome consejos, para que mis clases sean más entretenidas y provechosas. Otra cosa que siempre me orientó a buscar ayuda en otros colegas, es los recuerdos que tengo de mis profesores de la academia (preparación para ingresar a la universidad, aquí se diría "cursinho"). Estos profesores, para mí fueron únicos. Salía de un colegio estatal, y no que los profesores de mi colegio no hayan sido buenos, creo que la mayoría hizo lo mejor que podían con los recursos de la época (no había internet y esas cosas). Sino que la forma de enseñar de estos profesores, en la academia, era otro universo para mí. Ellos transmitían su amor por la disciplina que daban. Llegaba a ser hasta una competencia entre uno y otro profesor. Parecía que se esforzaban por ganar la simpatía de los alumnos. Casi, podría decir, que había un club de fans de cada profesor. Algunos profesores se caracterizaban por sus palabras, por la forma de decir un número, de mover el bigote cuando alguien daba una respuesta exageradamente tonta. Otros conquistaban por su forma de escribir en la pizarra, era fantástico, era una obra de arte, era el profesor de geometría (lástima que nunca me gustó esta materia, pero ver la solución de los problemas era semejante a ver una película de ciencia ficción). Había un profesor que era el más estricto, era el más malo de los malos, era el terror de los alumnos que no se quedaban quietos en su pupitre (un pupitre que dividíamos con otros 3), sin embargo, todos querían escuchar su clase, todos quería estar en el salón pues sabía que iban a tener una explicación diferente, y que iban por fin a entender, los secretos de la física. Tal vez, no recuerde bien los nombres de cada uno de ellos, pero creo que lo que quedó en mí, fue más importante, el deseo de compartir mis experiencias y aprender con la de los otros. Una vez, que me quedé después de mis clases en la academia, para seguir estudiando, escuché que de un salón salían muchas voces, era como una clase de nosotros, pero más tranquila, pero con carcajadas y explicaciones a viva voz. Eran los profesores de la academia.

Después de las clases, en la noche, se pasaban horas preparando sus clases, y las daban uno para el otro, o sea, que antes de darnos la clase, ellos ya la habían dado para sus colegas, y claro, si hubiera algún error, o faltase algo, los colegas iban a opinar y permitir que la clase del profesor exponente, mejorase más aún.

Si ellos ganaban bien, no sé, decían que sí, pero les digo una cosa, durante todo este tiempo que doy clases, descubrí que a pesar de siempre estar la parte económica involucrada en nuestras clases, estoy seguro que cuando al profesor le gusta dar clases, la mejor recompensa está en ver a su alumno respondiendo las cuestiones sabiendo todo al pie de la letra, y lo máximo, llegando a discutir con él los temas presentados. Estos profesores compartían lo aprendido, que era su fuerza, pero también compartían sus debilidades, las cuales eran superadas siempre con las opiniones de los otros profesores, con más experiencias o no.

Más tarde, descubrí que a esto lo llaman: DIFUSIÓN DE CONOCIMIENTO.

Señores profesores, compartan sus conocimientos y sus dudas, estoy seguro que no van a perder nada con esto, todo lo contrario, saldrá mejor de este intercambio. Si conseguimos hacer esto entre nosotros, los profesores, podremos así, recién exigir a nuestros alumnos, que trabajen en grupo, y que apliquen la difusión de conocimiento para beneficio de todos. De otra forma, si nosotros no sabemos y no aprendemos a compartir lo que sabemos y optamos por quedarnos con nuestra ignorancia, lo único que generaremos serán más profesores individualistas y más alumnos reacios al estudio.

Ya saben, en la unión está la fuerza.


Espero sus comentarios,



Fuente:

Foto: Serenisimo


3 comentários:

Anônimo disse...

Aparte de servirme para un trabajo en la Universidad, que es justo lo que andaba buscando, tiene toda la razón... gracias!!!

Prof. Jô disse...

Que bueno que esta nota te esté ayudando. Pasa siempre por aquí.

saludos

Jo

Prof. Jô disse...

Que bueno que esta nota te esté ayudando. Pasa siempre por aquí.

saludos

Jo